CONFECCIONES DE FE

Xochimilco, Ciudad de México a 31 de enero de 2020.

CONFECCIONES DE FE

* Herminia Flores lleva más de 15 años dedicándose a bordar vestidos para Niños Dios

En Xochimilco celebrar el Día de la Candelaria es una de las tradiciones más arraigadas, el culto que se le rinde al niño Dios se puede palpar en las calles circundantes a las iglesias de la demarcación.

Cientos de familias visten a sus imágenes de Dios para llevarlo a la iglesia para ser bendecido en lo que se convierte en la máxima expresión del fervor religioso del año.

Herminia Flores Rosas, originaria del barrio de San Marcos, desde hace 15 años se ha dedicado a bordar de manera artesanal vestidos y ropones para imágenes religiosas, desde las más representativas de Xochimilco hasta las más pequeñas que la gente tiene en casa.

Antes de iniciar con este oficio, Doña Herminia ya tenía conocimiento en corte y confección que aprendió de su mamá. De hecho la máquina de coser que tiene en casa data de hace más de 20 años y se la compró su esposo para dobladillar las sábanas, pero ahora la usa para realizar sus creaciones.

Su primer trabajo fue para el niño Dios que su mamá tiene en casa; posteriormente, confeccionó el vestido que el Niñopa utilizó para el cambio de mayordomía en el 2006, esa fue su primera venta.

Después de ese ropón, le siguió uno para el Niño Dormidito que vistió en una adoración en ese mismo año. Las recomendaciones de boca en boca de su trabajo fueron la forma en cómo se fue dando a conocer.

Ha diseñado y confeccionado ropones para: los niños de Belem, de San Juan, de Xochitepec, de Santiago, de San Gregorio y el de las Azucenas.

También ha elaborado vestidos para la Virgen de Xaltocan, así como para la Virgen de Juquila y la Virgen de San Juan de los Lagos.

Sus creaciones están listas en un mes aproximadamente, ya que además del bordado hay vestidos que van pintados por su hija Maribel Escobar.

Los materiales que normalmente utilizan son: listón de satín, de organza, telas como tergal, popelina, satín, encajes y de ahí lo que el cliente solicite, el trabajo es sobre medida y con anticipación.

En la elaboración de los ropones va incluido todo el atuendo que incluye calcetines, zapatos y cobija.

Doña Herminia comenta que su mayor satisfacción “es que me agradecen, ver el gusto de la cara de la gente y ver la alegría con la que se llevan sus vestidos. Hasta la fecha no ha habido gente que me diga que no le ha gustado, al contrario, mis clientes son quienes me han recomendado”. “Si la gente paga es para que se lleve algo diferente a lo común”, concluye.